6 propósitos que definirán la iluminación en 2026
08.01.2026
- Light & Learn
Hablar de propósitos en iluminación para 2026 no implica anticipar modas ni fijar tendencias cerradas. Más bien, supone observar un proceso en curso: una evolución pausada pero firme en la manera de proyectar, habitar y percibir la luz.
A partir de las conversaciones mantenidas con estudios de arquitectura y diseño de interiores, como Xarquitectos, Hub Kafkas, Verno Estudio y Berd Studio, emerge una visión compartida: la iluminación avanza hacia una mayor conciencia, sensibilidad y precisión.
2026 no se presenta como un punto de inflexión radical, sino como un año de madurez, en el que la técnica, la emoción y la arquitectura comienzan a dialogar con mayor naturalidad.
1. Diseñar la luz como parte de la arquitectura
La luz deja de concebirse como un elemento añadido para consolidarse como una capa estructural del proyecto. Integrada en la geometría, los recorridos y las proporciones, la iluminación participa activamente en la construcción del espacio, reforzando su identidad sin imponerse visualmente.
Desde Xarquitectos se apunta a una visión clara:
«La luz no se superpone, es una capa más del proyecto, al mismo nivel que los materiales o la distribución, que se tiene en valor desde el inicio.»
Este enfoque refuerza una arquitectura más coherente, donde la iluminación acompaña y define, en lugar de competir.
2. Crear espacios adaptables a través de la luz
Los espacios ya no responden a un único uso. Trabajo, descanso y ocio conviven en un mismo entorno, y la iluminación se convierte en una herramienta clave para acompañar estos cambios. Escenarios, regulación y capas de luz permiten transformar un espacio sin modificar su arquitectura.
Hub Kafkas subraya la importancia de sistemas capaces de adaptarse a las necesidades de los usuarios, anticipando usos y momentos. La iluminación se consolida, así como un recurso dinámico, capaz de activar distintas atmósferas a lo largo del día.
3. Priorizar el confort como experiencia sensorial
El confort lumínico evoluciona hacia una dimensión más perceptiva y humana. Sin perder el rigor técnico, la atención se desplaza hacia cómo se siente la luz: la suavidad de las transiciones, la relación entre luz y sombra, y la ausencia de contrastes bruscos.
Desde una mirada arquitectónica, Xarquitectos destacan la importancia de la graduación y la regulación como herramientas para generar espacios habitables a lo largo del tiempo. El confort ya no se mide únicamente en cifras, sino en sensaciones.
4. Acompañar los ritmos naturales con luz cálida
La luz cálida, especialmente en rangos cercanos al amanecer y al anochecer, adquiere un papel central en la búsqueda de bienestar. Temperaturas de color bajas, luz unidireccional e indirecta permiten acompañar los ritmos biológicos y generar atmósferas más serenas y humanas.
Verno Estudio pone el acento en piezas capaces de ser comprendidas y apreciadas, donde la calidez y la dirección de la luz evocan referencias naturales. Este enfoque busca que la iluminación dialogue con el paso del día, acompañando los ciclos circadianos y reforzando la relación entre emoción, percepción y tiempo.
5. Integrar emoción y función sin jerarquías
La dicotomía entre iluminación emocional y funcional pierde sentido. En 2026, ambos enfoques se entrelazan para dar respuesta a espacios complejos y diversos. La técnica garantiza el rendimiento; la emoción aporta significado y vínculo con el usuario.
Berd Studio defiende la iluminación como un elemento capaz de ordenar y guiar las actividades, al tiempo que activa una dimensión sensorial difícil de reproducir desde lo virtual.
«La emoción no sustituye a la función: la completa»
6. Utilizar la tecnología desde la empatía
La automatización, los sistemas de control y la inteligencia artificial se consolidan como aliados del diseño, siempre que su presencia no eclipse la experiencia. Sensores, escenas y luz blanca dinámica permiten optimizar consumo, mantenimiento y confort, adaptándose a cada persona y momento.
Desde Hub Kafkas se plantea la tecnología como una herramienta para anticipar necesidades y personalizar la iluminación. El verdadero valor no reside en mostrar la tecnología, sino en lograr que desaparezca, dejando espacio a una experiencia fluida y natural.
Una palabra para 2026
Si se tuviera que definir la iluminación de 2025 con una sola palabra, sería “conciencia”: conciencia del usuario, de sus ritmos cotidianos y de cómo la luz impacta en el bienestar, la productividad y la percepción emocional de los espacios. La iluminación dejó de ser una respuesta automática para convertirse en una decisión proyectual reflexiva y responsable.
Mirando hacia 2026, esta conciencia no desaparece; evoluciona hacia una iluminación más madura, adaptable y perceptiva, donde la técnica, la emoción y la arquitectura dialogan con naturalidad. Diseñar con luz se convierte en un acto de escucha y empatía, al servicio de quienes habitan y viven los espacios.